Tenía alrededor de 15 años cuando estudiaba la preparatoria, recuerdo que era un día de verano,en ese entonces nuestro maestro de filosofía nos preguntó "Muchachos, ¿cuál es el mayor miedo que enfrentan ahora?" muchos de mis compañeros respondieron, miedo a las alturas, a los insectos, sin embargo yo respondí miedo al fracaso, en ese entonces era un alumno de buenas calificaciones, siempre había sido alguien que se había esforzado para obtener los mejores resultados, a lo cual mi profesor me dijo " Eso es inevitable y debes acostumbrarte", en ese entonces no entendí lo que él me quiso decir.
Años después mientras estudiaba la universidad, entendí de lo que en ese entonces me había dicho mi maestro, nunca antes había reprobado un examen, recuerdo tomar un examen de la materia de Física, que para mi sorpresa no aprobé, cuando recibí mis resultados, el mundo se me vino encima, todavía recuerdo estar deprimido por semanas, no podía creer que no hubiera aprobado.
Y es que nadie me preparo para el fracaso, toda mi vida había sido relativamente fácil para mí, ese día aprendí que no siempre se gana, no siempre se aprueba un examen. Y eso está bien, eso es lo que nos hace humanos, tener la capacidad de aceptar y saber que la vida es un conjunto de eventos positivos y negativos.
Hoy en día, parece ser que estamos tan acostumbrados a tratar de eliminar todo lo negativo, y es que nos venden la idea que los únicos sentimientos que debemos sentir son los positivos, estos incluyen el amor, euforia, gratitud, satisfacción etc., pero que sucede con el otro extremo, que debemos hacer con la ira, el enojo, la tristeza, la melancolía, al fin y al cabo estas formas de sentir es lo que nos hace humanos también.
Tal Ben-Shahar en su libro "Felicidad, solo serás feliz cuando dejes de perseguir la perfección", nos dice que hay dos tipos de personas, los perfeccionistas y los optimalistas, básicamente el perfeccionista cree que una vida feliz consiste en una corriente incesante de emociones positivas, y como aspira a ser feliz, rechaza las emociones negativas o desagradables. por el contrario, el optimalista acepta las emociones negativas como parte inevitable de la existencia, da cabida a la tristeza y al dolor, dejando que esos sentimientos intensifiquen su experiencia de la vida.
Y es que es verdad que todos queremos ser felices, o de otra forma todos pretendemos ser felices, rara vez mostramos al exterior nuestra infelicidad, vemos todos los días en nuestras redes sociales como somos bombardeados por publicaciones de nuestros amigos con fotos de sus vacaciones, de celebraciones, y todo parece perfecto, rara vez alguien muestra el otro lado de la moneda, y es que se nos ha enseñado a ponernos mascaras para aparentar nuestro verdadero rostro, cada vez que preguntas a alguien ¿cómo te ha ido?, la pregunta por default es "Bien" y que tal si somos más sinceros y nos damos el permiso de decir "Un poco triste" " algo preocupado", eso no tiene nada de malo, cuando aceptamos nuestras emociones y les damos el valor que deben tener, estamos dando cabida a que esa emoción sea reconocida y desaparezca más rápidamente.
En un mundo feliz, Aldous Huxley describe el futuro en el que el dolor es eliminado a través de una droga llamada soma, su libro es ciencia ficción sin embargo también pasa en nuestra realidad y es que la búsqueda del placer y la evasión del dolor es algo natural. En occidente rechazamos el sufrimiento ya que lo percibimos como un impedimento hacia la felicidad, en otras culturas como la oriental este se reconoce ya que ellos entienden que es la única forma de mejorar como persona, si bien las emociones negativas no es algo que debemos buscar es parte inevitable de nuestra vida, nos recuerda nuestras limitaciones y debemos tener la humildad de aceptarlas.
Respetar profundamente la realidad implica aceptar las cosas tal como son, nuestro potencial, limitaciones y nuestra humanidad, si reconocemos que el sufrimiento es esencial en nuestra vida y que también aporta algunos beneficios, como el cultivo de la sabiduría y la compasión, lo admitiremos más fácilmente. - Tal Ben Shahar.

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